Instalación
Este trabajo se realiza como una forma de homenaje a Magdalena. Quien fue por 20 años la empleada doméstica de sus padres y hacía parte de la vida de la familia incluso antes de que la artista naciera. Desde el primer día hasta su último, la cuidó, la vio crecer y construyó con ella un profundo vínculo de afecto. Al mismo tiempo, la obra reflexiona sobre la complejidad de esa relación, atravesada por el hecho de que ese lazo se desarrolló en el marco de una relación laboral.
A través de la reconstrucción del espacio que durante años fue su lugar de trabajo, la pieza lo transforma en un lugar de memoria, donde Magdalena es recordada con anécdotas, gestos, las labores y los cuidados cotidianos que marcaron su presencia en la vida de la familia.